Nuestra personalidad es formada desde nuestra infancia, nuestros aciertos fracasos, miedos, resentimientos, actitudes y en general nuestra manera de ser y la forma de interactuar con nuestro entorno, esta muy ligada al trato y a nuestra educación cuando eramos niños, por ello podemos decir que todos tenemos dos lados interrelacionados en nuestra personalidad, el Niño y el Adulto.
Cuando nuestra niñez esta marcada por el mal trato y el sufrimiento surgen en la edad adulta reflejos, las malas experiencias, crean heridas y es entonces cuando se crean conflictos, vicios, malas actitudes y serios problemas de personalidad.
Caso contrario cuando nuestro niño interior tiene los mejores recuerdos, nuestras actuaciones como tiene como insignia principal los valores, el respeto por las demás personas y la felicidad de dar de nuestros recursos a los más necesitados.
Cuando se realizan actividades de integración vemos diferentes personalidades, unas son apáticas, otras son sociables, otras tímidas y en fin diferentes en todos los sentidos, estos comportamientos en cierta manera son producto de nuestro niño interior.
Es recomendable realizar actividades sociales, familiares o académicas que permitan de cierta forma un encuentro con el adulto y su niño interior, la practica de tacasuan en una de las muchas interacciones que sirven para este fin.
En mi caso en particular mi niñez fué normal y llena de afecto, pero como lo dije anteriormente la formación que uno recibe en la casa marca definitivamente su comportamiento en la etapa adulta, mi niño interior refleja el:
- MIEDO A ENFRENTAR
reconozco que muchas veces escondo este miedo tras la timidez, la cobardía, el rencor, la vergüenza.

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